Tomar decisiones

Publicado por Marina Meier en

Tomar decisiones es fundamental para cualquier actividad humana. Todos sabemos que las personas tomamos decisiones en forma diferente para cada estimulo, hay personas que toman las decisiones más emocionalmente, pero pueden arrepentirse a posteriori, porque detrás no hay una estructura lógica, no hay argumentos que sustentan esa emoción, que sustentan esa manera de “pensar”.

En otras ocasiones, al tomar una decisión no solamente lo hacemos solamente en forma racional por aquello que es positivo o negativo; desde la cual nos faltará la parte emocional. Cada uno de nosotros necesitamos complementar esa parte racional con esa parte emocional, encontrar la justa medida de qué carga racional y de qué carga emocional necesita cada persona es una de las partes más importantes de la persuasión.

Los seres humanos tomamos decisiones desde un entorno emocional y luego las justificamos racionalmente, pero, en realidad, nuestras acciones dependen del centro de las decisiones inconscientes. Las decisiones rápidas y emocionales ocurren con mucha más frecuencia de lo que creemos.

Para las neurociencias hablar de  capacidades cerebrales no significa centrarnos solamente en capacidades intelectuales, también se encuentra implicada la velocidad de procesamiento de la información, memoria o inteligencia creativa, significa que debemos entender sobre nuestras emociones. Dado a que cada uno de nosotros acumula diferentes experiencias en la vida, recuerdos, imágenes, vivencias, producen a través de la neuroplasticidad, cambios en nuestro cerebro, a partir del cual, realizaremos asociaciones de ideas de forma diferente.

Esta capacidad individual de tomar decisiones nos evidencia que, aplicando el mismo estímulo a dos personas, las mismas, no reaccionarán igual. Por ejemplo una persona puedo afrontar de diversa forma tener que cesar sus actividades para jubilarse, es una decisión única en nuestra vida, porque implicará un cambio muy importante. Puede manifestarse a partir de esta experiencia una depresión profunda, otra simplemente sentirá tristeza y desengaño, y otra puede llegar a sentir liberación; todo comparecerá en función de la interpretación que la persona haga de las circunstancias en su corteza prefrontal.

Debemos aprender que las mejores decisiones que tomamos en la vida (en contra de lo que se pensó durante muchos años) tienen una base emocional-metaconsciente, y las funciones ejecutivas del cerebro, las que se encuentran implicadas en razonar, planificar, elegir cursos de acción, todo este conjunto no puede lograrse sin un adecuado liderazgo neuro-emocional.

El objetivo principal del neuroliderazgo es entrenar el cerebro del directivo, del líder, para que pueda responder exitosamente con la velocidad que tiene que actuar. Logrando mejorar la eficiencia y eficacia de los líderes y los integrantes de los equipos de trabajo, así como diseñar técnicas destinadas a potenciar el desempeño mediante el desarrollo de capacidades cerebrales; a su vez permite potenciar las capacidades de los equipos de trabajo y de quienes los conducen, no sólo para mejorar su desempeño, sino también para potenciar la visión las organizaciones, instituciones educativas y tomar decisiones en forma más acertada.

Uno de los ejes principales abordados desde el neuroliderazgo proviene de la capacidad de tomar buenas decisiones, en el tiempo óptimo y con resultados acordes a la situación. Por ende, debemos conocer todo lo asociado a ellas, reflexionando sobre la posibilidad que tenemos los seres humanos de tener dos niveles de pensamiento muy diversos, uno de ellos es inconsciente (en diferentes bibliografías sobre el tema también pueden ser llamados metaconscientes) o conscientes.

El pensamiento metaconsciente (no consiente, inconsciente) está más allá de la conciencia, mediante el cual sensorialmente captamos gran cantidad de información procedente del entorno en forma simultánea sin ser conscientes de este proceso. Procesamos y memorizamos la información circundante sin ser conscientes de la misma. Por ejemplo pensemos en lo que sucede cuando debemos adquirir un producto, cuanto somos conscientes de sus cualidades o calidades respecto del precio y cuanto lo adquirimos sin saber porque lo hacemos, este es un proceso que se pone en juego en la publicidad o pautas publicitarias. Por lo tanto la neurociencia ha postulado que lo que motiva la conducta, las decisiones y el comportamiento humano se desencadena en forma inconsciente, lo que recibimos de todo nuestro alrededor, del procesamiento que damos a esta información, y de la devolución que hacemos al respecto sucede sin que sepamos de ello. Por ende resulta  imperativo saber cómo podemos conocer que se pone en juego en cada uno de nosotros cuando decidimos, de modo que podemos entrenar, manejar o intervenir nuestro inconsciente o metaconsciente.


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